Bodegas Pujanza

LA ELEGANCIA DE LA NUEVA RIOJA

En el corazón de la Rioja Alavesa, Carlos San Pedro elabora con las uvas de sus propios viñedos, grandes y modernos vinos que han obtenido, en todas sus añadas, las mayores calificaciones de las guías del sector

Laguardia, uno los enclaves más bellos y emblemáticos de la Rioja Alavesa, es el lugar elegido por Carlos San Pedro, heredero de la tradición viticultora de tres generaciones, para llevar a cabo su  proyecto personal. Allí, desde 2002, se alzan las Bodegas y Viñedos Pujanza, unas instalaciones modernas y funcionales donde se elaboran, con las uvas procedentes de los viñedos de su propiedad, vinos que desde la primera cosecha han merecido las más altas calificaciones en las principales guías nacionales e internacionales del ramo.

Las claves del éxito de Pujanza desde sus inicios residen en la meticulosa selección de los racimos de cada uno de los viñedos -todos con diferentes orientaciones, antigüedades y sustratos-, la recolección manual, la aplicación de las más modernas técnicas de vinificación y una producción limitada que permite la obtención de vinos de alta calidad. Vinos expresivos y potentes como corresponde a su casta alavesa, pero elegantes y sin aristas a tenor de su carácter exclusivo y actual.

No hay dos años iguales ni dos vinos iguales.

En 1998 Carlos San Pedro, propietario y director técnico de Bodegas y Viñedos Pujanza, contaba con 25 años de edad, el bagaje vinícola de tres generaciones y 15 hectáreas de viñedo propio. En aquel entonces no había terminado de construir su bodega, por lo que utilizó las instalaciones familiares para vinificar su inicial Pujanza, que vio la luz en otoño de 2001. Es precisamente la añada 2001 la primera que se procesa íntegramente en la bodega, y la fecha en la que empieza a proyectarse una nueva marca, Pujanza Norte, que se elaborará con la producción de una nueva viña.

Como suele apuntar San Pedro, no hay dos años iguales ni dos vinos iguales. Tanto es así, que cada una de las cosechas se selecciona, ensambla y vinifica en períodos de longitud variable para conseguir la más alta calidad esperable en el producto final.

La duración de la crianza está determinada únicamente por la evolución del vino. Periódicamente se realizan catas de barrica, en función de cuyos resultados se decide la fecha de finalización de la crianza, por lo que los vinos de Bodegas y Viñedos Pujanza responden al cualificado criterio de su autor y no se acogen en su etiquetado a las habituales menciones de crianza, reserva y gran reserva.

Pujanza proviene de la finca Valdepoleo, 15 hectáreas de tempranillo divididas en ocho parcelas diferentes según su inclinación, orientación y tipo de sustrato. De cada una de las vides, sostenidas sobre altas espalderas, se obtiene una producción máxima de 1’5 kilos que se vendimia a mano en cajas de 15 kilos. Ya en la bodega, se clasifica racimo a racimo en la mesa de selección y los frutos de cada parcela van a un depósito distinto. El producto final resulta del ensamblaje de un 70 por ciento del vino madurado lentamente en estos tanques de acero inoxidable de 15.000 litros y un 30 por ciento fermentado en barrica.

Pujanza Norte se extrae de la viña El Norte, 2,2 hectáreas de tempranillo a 680 metros de altitud con vides de 15 años de edad. Tras superar idénticos controles de selección, la cosecha fermenta en tino de roble francés de 6.400 litros y madura en barricas nuevas de la misma madera.

Bodegas Pujanza
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